De mueble anónimo a objeto con carácter

Mesita auxiliar intervenida por el artista Razvan Vilt, para Paronella House. Julio 2026.

Segunda vida para una mesita de melamina

Paronella House —el espacio de Figueres que reúne arte contemporáneo, artesanía y objetos de autor inspirados en el Mediterráneo y el Alt Empordà— le pide al artista Razvan Vilt que intervenga una simple mesita de café.

Esa es la idea que inspira este proyecto. Todos tenemos en un trastero esa mesita auxiliar de melamina efecto madera que compramos hace años sin pensarlo mucho. Cumple su función, pero no dice nada de nosotros. Este artículo cuenta cómo transformar uno de estos muebles anónimos en una pieza única, con textura, color y hasta luz propia, tomando como referencia esa manera de trabajar el relieve y el yeso que caracteriza a Razvan Vilt.

El punto de partida: un mueble sin alma

Las mesitas de melamina son prácticas, resistentes y baratas, pero su acabado imita la madera de forma fría y genérica. Son, sin embargo, el soporte perfecto para experimentar.

Paso 1. La pintura efecto tiza, la gran aliada de la melamina

Aquí está el verdadero atajo de este proyecto: en lugar de lijar e imprimar la melamina (el proceso tradicional, más largo), se ha usado directamente pintura efecto tiza (chalk paint) especial para muebles. Este tipo de pintura está formulada precisamente para adherirse a superficies difíciles —melamina, plástico, muebles barnizados— sin necesidad de lijado previo ni imprimación, gracias a su composición mate y ligeramente porosa.

Solo hace falta:

  • Limpiar bien la superficie para quitar polvo y grasa (basta un paño húmedo).

  • Aplicar 2-3 capas finas de pintura efecto tiza, dejando secar entre capas (normalmente 1-2 horas).

  • Si se quiere mayor durabilidad frente al roce diario, se puede sellar al final con una cera o barniz mate específico para chalk paint, aunque muchas de estas pinturas ya son bastante resistentes por sí solas.

Paso 2. El color como transformación

El acabado mate y aterciopelado de la pintura a la tiza es parte del encanto: da un aspecto más artesanal y suave al tacto que una pintura convencional. En el proyecto de las fotos, la estructura se pintó en un verde azulado (petróleo/salvia), un tono que aporta calidez sin perder sobriedad y que combina bien tanto con maderas naturales como con tonos pastel.

Paso 3. El elemento que da personalidad — discos de yeso

Aquí es donde el mueble deja de ser "una mesita pintada" y se convierte en un objeto propio. En el ejemplo de las fotos, las patas centrales de la mesa se han cubierto con decenas de discos de yeso, en una paleta de tonos pastel (amarillo mostaza, melocotón, lavanda, crema), superpuestos como si fueran escamas o pétalos.

El yeso como material tiene un peso propio en el mundo del arte: es un medio que numerosos escultores han utilizado durante décadas por su rapidez de secado y su capacidad de conservar el gesto y la textura del proceso de creación. En este proyecto, la técnica de los discos se inspira en el trabajo del artista Razvan Vilt, que emplea este material en algunas de sus obras.

Paso 4. Luz integrada — la mesita como punto de luz

El toque final del proyecto es funcional además de estético: en el hueco central de la estructura se ha instalado una luz LED recargable, adherida con un imán para poder retirarla y cargarla por USB.

Mesita auxiliar intervenida por el artista Razvan Vilt, para Paronella House. Julio 2026.

Por qué merece la pena

Convertir una mesita de melamina en una pieza así no es solo una cuestión de ahorro o sostenibilidad: es una forma de recuperar el vínculo con los objetos que usamos a diario. Un mueble que antes pasaba desapercibido se convierte en punto de conversación.

Mesita auxiliar intervenida por el artista Razvan Vilt, para Paronella House. Julio 2026.

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